Foro Alternativo Mundial del Agua

El éxito del Foro Alternativo Mundial del Agua (FAMA), organizado en Marsella en marzo del 2012, ha sobrepasado todas nuestras expectativas. Nos hemos visto abrumados por su éxito, tanto en términos de participación como de contenido. Según Darcey O’Callaghan, directora de política internacional del Food and Water Watch, «los organizadores y los voluntarios del FAMA merecen la más sincera felicitación por haber conseguido el foro alternativo con mayor éxito hasta la fecha. Se ha realizado mucho trabajo de fondo para promover soluciones comunitarias y ciudadanas y para aplicar el derecho al agua y al saneamiento». Durante la sesión de apertura, Gus Massiah, uno de los fundadores históricos del movimiento altermundialista, evocaba el nacimiento del Foro Social Mundial de Porto Alegre frente a la cumbre de Davos para caracterizar el FAMA: es evidente que ha nacido un nuevo movimiento en Marsella.

Existe un vínculo claro entre el éxito del FAMA y el fracaso del Foro Mundial del Agua (FMA). Resulta especialmente interesante comparar cómo los dos foros han abordado los mismos temas. Uno de los puntos fuertes del FAMA es que tanto los militantes como el público general se han apropiado del reconocimiento de Naciones Unidas del derecho humano al agua y han mostrado su voluntad de ver este derecho aplicado. Este hecho se ha tratado en todos los talleres y sesiones plenarias del foro y de todas las formas posibles: reconocimiento en derecho nacional, derecho oponible, tribunal, etc. En cambio, el FMA aparece como una máquina de regreso al pasado: la declaración ministerial que da sentido político al foro recoge una formulación anterior a la declaración de las Naciones Unidas que deja a cada Estado la responsabilidad de definir sus propias reglas… Una evasiva que ha vuelto a surgir en la preparación de Río+20.

El FMA hace hincapié en la economía verde, es decir, su tema principal y recurrente es incluir la naturaleza y el agua en el campo económico y mercantil. Este hecho se ha puesto de manifiesto en el «Analyse de l’évolution langagière et thématique des déclarations du Forum mundial de l’eau 1997-2012» (‘Análisis de la evolución lingüística y temática de las declaraciones del Foro Mundial del Agua 1997-2012’), de Gabriel Blouin Genest, doctorando, y Sylvie Paquerot, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Ottawa. El FAMA ha denunciado esta economía verde (durante una de sus sesiones plenarias) y, sobre todo, ha reconocido la fuerza cada vez mayor que tiene la idea de bienes comunes.

La denuncia del extractivismo, es decir, la explotación de bienes naturales a escala industrial, en todas sus formas (los hidrocarburos, incluidos el gas y el petróleo de esquisto, las minas, las grandes presas, la agroindustria, etc.), ha marcado el FAMA y ha establecido un fuerte vínculo entre los aspectos sociales y medioambientales en la lucha contra la contaminación y las acciones nocivas sobre el medioambiente. Sin embargo, la contaminación es un tema casi inexistente en el FMA (y su declaración ministerial) y, cuando aparece, está aislado del resto de temas.

El caudal de la democracia fluye a través del FAMA con numerosas experiencias, como el éxito de los referendos en Italia, en ciudades germanas como Berlín, en la capital de España (Madrid) y también en América del Sur. La exigencia de que los pueblos sean consultados sobre todas las grandes decisiones relacionadas con el agua ha encontrado un eco cada vez mayor. Pero también se plantea la voluntad de ser parte implicada en la gestión diaria y en la participación directa. De una forma más general, tanto la política como la responsabilidad de los estados tienden a desaparecer del campo del FMA, donde ni tan siquiera se habla de referendos.

El balance del FAMA abre nuevas perspectivas. El deseo de continuar juntos se va a concretar en campañas y, a largo plazo, en estructuras comunes, sobre todo en el ámbito europeo: la iniciativa ciudadana europea «El agua es un derecho humano», llevada a cabo por los sindicatos de los servicios públicos desde el 2012, la iniciativa ciudadana europea «Agua para los ciudadanos», llevada a cabo por una plataforma asociativa y prevista en el 2013, y la creación de un movimiento asociacionista europeo del agua como bien común, con la puesta en marcha de grupos de trabajo y una asamblea general prevista para noviembre del 2012.

El FAMA ha puesto de manifiesto lo que tenemos en común. El sociólogo Boaventura de Sousa Santos ha evocado «la defensa de los bienes comunes de la humanidad como respuesta a la mercantilización, la privatización y la financiarización de la vida. Los bienes comunes son bienes producidos por la naturaleza o por grupos de seres humanos y tienen que pertenecer a la comunidad y no al sector privado o al Estado, aunque este último debe participar en su protección. Son el contrapunto al desarrollo capitalista […] El agua empieza a ser considerada un bien común por excelencia. La lucha contra su privatización en varios países es una de las luchas que entraña más victorias».

Traducido del texto original de Jean-Claude Oliva
Coordination Île-de-France

Comments are closed.