Foro Alternativo Mundial del Agua

Las Naciones Unidas han declarado recientemente 2013 “Año Internacional de la cooperación en el ámbito del agua.” Los que luchamos contra la privatización, disfrazada de “colaboraciones” y la desregulación con el pretexto de “desarrollo sostenible de empresas ” estamos obviamente escépticos.

Los discursos sobre soluciones sostenibles a la crisis del agua no tienen sentido mientras que los líderes políticos no quieran reconocer la necesidad de una revisión del modelo económico neoliberal, que permite el acaparamiento y la contaminación del agua. David Harvey es el que mejor describe el fenómeno, cualificando al neoliberalismo de estrategia de “acumulación por desposesión”.

En julio de 2010, la resolución que reconoce el agua como derecho humano, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, marco una importante victoria en el movimiento por la justicia del agua. Los grupos y las comunidades involucradas desde hace décadas en la campaña por el derecho al agua están impacientes de ver esta ley implementada para garantizar una distribución sostenible y equitativa del agua.

Estos últimos años, las empresas que participan en conflictos por el agua han hechos muchos esfuerzos acerca de las autoridades internacionales para definir las reglas, recuperando el discurso y autoproclamándose campeonas del derecho humano al agua.

El derecho humano al agua ha sido durante mucho tiempo uno de los gritos de batalla de nuestras luchas locales contra la acumulación de riqueza mediante la confiscación de los derechos colectivos al agua. Cuando miles de manifestantes salieron a las calles en Perú en febrero de 2012 para oponerse a los proyectos mineros de grupos extranjeros, lo hicieron bajo la bandera del derecho humano al agua y llamaron su acción “Gran Marcha Nacional por el Agua”. En Europa, grupos piden que detengan las medidas de austeridad de la UE que obligan a los Estados a privatizar los servicios de agua y saneamiento, en una campaña para la realización del derecho humano al agua 1. En la India, los aldeanos del pueblo de Plachimada han destacado el derecho al agua en su batalla legal contra Coca Cola, que sobreexplota las aguas subterráneas, cuyo nivel ya esta bajo en la región.

Durante estas ultimas décadas, los bancos regionales de desarrollo, las IFI (instituciones financieras internacionales) y los acuerdos comerciales, han concedido no obstante a las empresas el poder en estos conflictos. En tiempos de crisis financiera, las IFI han puesto como condición a los préstamos el abrir los mercados a las grandes multinacionales, exigiendo enormes retornos en sus inversiones en servicios básicos. Mientras que los recursos hídricos son escasos, las multinacionales han presionado activamente para el establecimiento de mecanismos que les garanticen el acceso a reservas limitadas de agua. Estas estrategias han sido impuestas a los Estados bajo la forma de programas de ajustes estructurales, de leyes sobre protección de la inversión y de mecanismos de arbitraje de conflictos comerciales, protegiendo los derechos de las empresas y proporcionándoles herramientas para atacar los estados en justicia. Estos están ahora maniatados a la hora de poner en practica medidas ecológicas y sociales.

El caso de la empresa minera canadiense Pacific Rim es revelador. Esta empresa presentó una demanda contra el Estado de El Salvador por haber implementado leyes para proteger el medio ambiente, y haberse negado a concederle una licencia para operar una mina de oro, cuya técnica de extracción con cianuro amenaza contaminar gravemente los recursos hídricos del país.

Las grandes empresas son cada vez más habilitadas en tomar decisiones relacionadas con el agua a nivel internacional, a través de órganos al nivel público y privado, como el CEO Water Mandate (Mandato de los Jefes des empresas de agua) de la ONU, el Water Resources Group (Grupo de Recursos Hídricos), dirigido por el presidente de Nestlé, Peter Brabeck, y el Consejo Mundial del agua, creado con el impulso de empresas multinacionales del agua.

En este contexto, los defensores de la justicia del agua tienen, naturalmente, muchas sospechosas cuando las empresas se reúnen en las Naciones Unidas bajo la bandera de la “cooperación en el agua.” Y estas sospechas se incrementan al leer el comunicado de prensa emitido por el gigante español del agua Agbar, que afirma su compromiso con el Año Internacional de la cooperación en el ámbito del agua de las Naciones Unidas, cuando esta empresa esta en el centro de una batalla legal encarnizada en Barcelona, ​​donde se le acusa de prácticas ilegales por organizaciones no gubernamentales, por municipios y también el por el sector privado.

Al dejar estas empresas entrar en sus filas con el pretexto de la “cooperación”, la ONU sigue haciendo oídos sordos a los movimientos para el control público del agua, cuyo número va en aumento en todo el mundo. No necesitamos que nuestros líderes políticos sigan cooperando con las empresas que están al origen de la crisis mundial del agua y no podemos dar crédito a objetivos de desarrollo sostenible definidos por un sistema preso de las multinacionales . Necesitamos modelos de gobernabilidad del agua democráticos, transparentes, basados en los principios de equidad y justicia.

La ONU debería más bien lanzar el año de la justicia del agua, una iniciativa que permitiría a los grupos en primera línea de defender el agua.

Nota al pie página:

1. En el momento de escribir estas líneas, más de un millón de firmas han sido recogidas en Europa en relación con una petición para exigir la puesta en práctica del derecho humano al agua, y poniendo fin a la liberalización de servicios de agua.

Traducción del articulo del blog The Broker

Categories: Historias globales

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