Foro Alternativo Mundial del Agua

Un episodio más en la « serie » de atropellos a los derechos humanos cometidos por la Minera Los Pelambres. MLP genera en ganancias netas cien millones de dólares al mes, pertenece al grupo Luksic, una de las 100 fortunas más grandes del mundo…

Minera Los Pelambres

En plena pandemia por el Covid-19, una grave contaminación afecta en este momento la calidad del aire respirado en Caimanes (4ta región de Chile) poniendo en riesgo la salud de sus habitantes. No es la primera vez que la minera operando en la región genera graves impactos ambientales en el valle. Esto nos lleva a repensar las acciones y respuestas de los actores de un conflicto que lleva muchos años.

Aire de minería

Desde los primeros días de mayo, sobrevuela sobre la comunidad de Caimanes una extraña neblina. Los habitantes de la comunidad detectaron de inmediato que se trataba de un polvo proveniente del  relave emitido por el  llamado tranque del  Mauro, ubicado a 8 km más arriba.  El relave, es el  eslabón pobre del proceso minero, se presenta bajo la apariencia de un polvo fino que contiene mercurio, arsénico, manganeso, y muchos otros metales pesados. La nube tóxica se expande por el valle y deposita sus partículas finas sobre la tierra, las casas y  las personas.

Un episodio más en la « serie » de atropellos a los derechos humanos cometidos por la  Minera Los Pelambres (MLP) en el pueblo de Caimanes. En 2008, la minera instaló contra la voluntad de la gran mayoría, el tercer tranque de relaves más grande del mundo.  Después de “las aguas robadas”, cuyas desaparición fue imputada a MLP por la Corte Suprema de Chile el 21 de octubre 2014, después del peligro de derrumbe del tranque reconocido por la misma corte el mismo año, un nuevo drama afecta la comunidad.

Una visible contaminación del aire que se supone podría afectar las vías respiratorias y los pulmones de las personas que viven allí, precisamente cuando la contingencia nacional se centra sobre la pandemia del Covid-19, que también provoca insuficiencias respiratorias.

En Caimanes, desde años, la mayoría de la gente se rehúsa  consumir agua potable porque se demostró una posible contaminación por metales pesados,  a la vez se vive bajo el riesgo del colapso de la gigantesca obra de 300 metros de altura que podría acabar con la vida de habitantes del pueblo en unos minutos y hoy hasta el solo hecho de respirar el aire también se estaría volviendo un riesgo. Esta vez, La empresa omitió informar a los habitantes del escape del humo tóxico.

Fueron los mismos pobladores que revelaron el hecho y lo denunciaron. Advertida que el incidente de la nube tóxica se estaba dando de conocer, MLP reconoció el hecho pero acusó al viento y a la sequía. Efectivamente la falta de agua y las corrientes de aire hicieron volar las partículas finas desde el tranque  hacia el valle. Pero, ¿serán los eventos de la naturaleza responsables  del accidente ambiental y  no el depósito al aire libre de 2 mil millones de toneladas de relaves? Ese es el argumento  que intentó imponer la minera,  como para dar una explicación cuasi “natural” de un hecho de contaminación grave, cuyo origen depende de su producción minera. ¿Cómo entender que una empresa de este tamaño, perteneciente a uno de los grupos económico más importante del país tenga tanto descuido por la vida humana?

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